El año 2020 fue un año que marco una revolución tecnológica a nivel empresarial en todo el mundo, la nueva normalidad ha hecho que las empresas se deban adaptar para realizar sus actividades a distancia, desde la repartición de productos, hasta la organización de sus colaboradores. Sin duda alguna la tecnología fue un gran aliado en todo este proceso.

Existen varios esquemas que muestran la madurez tecnológica, uno de ellos es el TRL. El termino TRL (Technological Readiness Level) por sus siglas en ingles, se refiere a una escala del 1 al 9 que nos permite examinar los conceptos, requisitos tecnológicos y las capacidades tecnológicas.

Este concepto fue desarrollado en la década de los 70 en la nasa, siendo utilizada por el departamento de defensa de los estados unidos desde principios del año 2000 con fines aeroespaciales, tanto para desarrollo como para su comercialización.

Estas 9 escalas consisten en:

1.     Principios básicos (observación y documentación)

2.     Concepto de tecnología y su aplicación

3.     Prueba de concepto de forma analítica y experimental

4.     Validación de componentes y pruebas en laboratorio

5.     Validación de componentes y pruebas en un entorno relevante

6.     Modelo del sistema

7.     Demostración del prototipo en su entorno

8.     Sistema completado (prueba y demostración

9.     Sistema real de operaciones exitosas

Muchas empresas adaptaron este modelo a sus negocios reduciendo estos 9 en el desarrollo de un producto o servicio, a solo 5 pasos, el cual incluye el tema de Pymes digitales:

1.     Autodiagnóstico

2.     catálogo de soluciones tecnológicas

3.     financiamiento

4.     capacitación y desarrollo técnico

5.     compañías nativas digitalmente.

Sin duda, el gran aprendizaje que nos brindo el 2020 fue el trabajo remoto, el cual representa retos como la comunicación con nuestros clientes, colaborar de manera efectiva a distancia, y asegurar resultados. Es por eso que las empresas deben invertir en tecnología que preste servicios tanto a los colaboradores como a los clientes.

Las nubes, las aplicaciones móviles y los elementos que se ofrecen como servicios, necesitan nuevos tipos de almacenamiento, análisis, automatización y gestión. Una innovación lleva a la otra, y las tecnologías nuevas generan mejoras en los procesos que, a su vez, permiten mejorar los productos y los servicios.